Cielo adentro

Reposo en el invernadero, Javier Clavo

El verano como una gran mentira, una guitarra
que suena a grillo nocturno, a ruido sospechoso,
como recogimiento de algo que no acabó de sembrarse,
como una fruta fuera de temporada pero madura,
como una risa y su eco en un invernadero vacío.
Confiar en la siguiente estación es la desdicha
de los que se atan a la nostalgia como un niño
a un globo que lucha por huir cielo adentro.
El verano como un espejismo que muestra
la gran verdad como si fuera una gran mentira
y acaba por convencerte, por equivocarse.
Y detrás siempre estamos tú y yo, jugando a ser
los demás, juzgándonos como si pudiéramos
tratarnos con piedad, con algo de miramiento.
Septiembre como un árbol azul que no despierta
extrañeza en los viandantes, como transición
hacia un fundido en negro, septiembre como una
trampa demasiado blanca para no dejarse y seguir
testarudos persiguiendo algo que escapó cuando todavía
no sabía, no podía saberlo, el significado
de palabras como destreza.
Septiembre como una estría secreta.
Aceptarse en la luz es cosa sólo de la elegancia
y nosotros crecimos entre la suciedad de una boca
que aprendió a besar entre dientes y miedo.
Una vez creímos en algo y ahora peleamos por
recordar qué era, qué diablos era.
Volver siempre fue uno de mis lugares tristes, conocidos.
Volver al momento en que descubrí que la infancia
no es más que un conjunto de rencores y tibiezas,
volver a ese segundo en que empecé un poema
y no tuve valor para dejar de empezarlo, dejar de ser
poema para volver y reconocer que nunca debió escribirse,
volver a cuando tus labios eran un dibujo perfectamente trazado,
volver siempre volver y no saber cuándo es que nos fuimos.
Y nos fuimos, ¿no es cierto?
El verano como una gran broma todavía sin gracia.

5 pensamientos en “Cielo adentro

  1. Con lo que te adoro, no puedo volver a leer este poema. Porque me desgarraría de nuevo. Y creo que, pese a todo, es uno de los mejores poemas que has escrito en tu vida. Sublime pero descorazonador.

  2. O tal vez Septiembre sólo sea el momento de poner los pies a ras de tierra, el punto de partida donde conciliarse con un verano o sencillamente olvidarlo. El tajo donde no permitirse más engaños.

    En ocasiones volver se parece tanto a irse…

    Besos, Fusa cantora.

    (No sé si te llegó el correo: tengo nueva cueva, pasa por ella si es tu gusto)

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