En el salón, por ejemplo

La familia, Rafael Canogar

Cuando se remueve en la silla es porque algo le pasa, dice la madre. Y el padre opina que removerse en la silla es lo más natural del mundo y de pronto le entran unas ganas terribles de removerse él y siente una gran lástima por su hijo, que, ciertamente, no deja de removerse en la silla. Ve cómo su esposa se acerca a él y, acariciándole la cabeza, le pregunta si algo anda mal. Cuando vuelve, le dice: deberías dejar de tratarle como si fuera un niño.
-Para mí siempre va a ser un niño.
Pero quizá se siente ridículo, piensa el padre y removiéndose en la silla se pregunta si están siendo unos buenos padres. A veces, cuando van a las terapias, él se queda callado y los demás le miran adivinando que está ahí porque le obligan. Y el chico también se aburre entre tanto tarado, explica después, al salir. Pero Lorenzo está en el asiento de atrás y no se esfuerza por leerle los labios a su padre a través del retrovisor. Es más, ni siquiera se molesta en leérselos de costado, que podría, porque su padre al hablar inclina la boca ligeramente hacia la derecha, como si siempre estuviera fumando cuando habla y tuviera que sostener el pitillo, de ahí que se siente siempre, en el coche, detrás de su madre, porque ella alguna vez ha llegado a taparse disimuladamente la boca para que no pueda saber qué dice. Pero el padre, eso, gira la boca de una forma extraña. Y se pregunta Lorenzo si no será que lo hace por él.

One thought on “En el salón, por ejemplo

Deixa un comentari

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

Esteu comentant fent servir el compte WordPress.com. Log Out / Canvia )

Twitter picture

Esteu comentant fent servir el compte Twitter. Log Out / Canvia )

Facebook photo

Esteu comentant fent servir el compte Facebook. Log Out / Canvia )

Google+ photo

Esteu comentant fent servir el compte Google+. Log Out / Canvia )

S'està connectant a %s