Al mal tiempo, (mis) buenos libros

Como ayer, junto a Ainize, confeccioné la lista de los mejores libros del 2011, y me di cuenta de que, salvando los últimos meses, había leído pocos libros publicados en este año y la mayoría de mis lecturas, destacables igualmente, se quedaban fuera, he decidido hacer mis once del once. No establezco ningún orden, porque eso ya sería demasiado para mí, así que aparecen aleatoriamente. La mayoría tienen ediciones muy anteriores al 2011, pero merecen mi mención y todo mi reconocimiento, porque sí han formado parte de mi año particular.

1. FAMILIAS, Natalia Ginzburg (Lumen)
Después de leer “Querido Miguel” y de reconocer en Natalia Ginzburg algo que me cautiva y que yo llamé “lo Giznburg”, compartido con otras autoras como la Gaite y la Matute (pinchando aquí), me aventuré con “Familas”, un precioso libro modiglianesco compuesto por tres cuentos. Los personajes (de los que hablé en el #15 de G&R, dedicado a la pereza), el estilo y la ginzburguez me volvieron a conquistar, convirtiéndose en una de mis autoras de cabecera.

2. UN REY SIN DIVERSIÓN, Jean Giono (Impedimenta)
El placer que produce la lectura de esta novela de Jean Giono es en parte proporcional al desconcierto que te va persiguiendo a medida que te sumerges en sus tiempos, su estilo y sus tramas. Quizá lo más destacable de “Un rey sin diversión” es su calidad en el lenguaje y en la escritura, y, aun así, el final de la historia te deja totalmente consternado y con ganas de más. Probablemente mi mejor descubrimiento del 2011.

3. CALMA CORAZÓN, CALMA, Esmeralda Berbel (Ellago Ediciones)
Extremadamente sensual, femenina e íntima, Esmeralda en este poemario se convierte en una superviviente del día a día, convirtiendo lo más cotidiano en un hermoso poema, en lírica, en una prosa breve cargada de metáforas, imágenes y versos de lo más sugerentes. No es una edición de este año, pero ha formado parte de mis lecturas de este año de una manera muy especial. Accesible y muy intenso, estos poemas se van clavando por el cuerpo.

4. DIARIO DE UN AMA DE CASA DESQUICIADA, Sue Kaufman (Libros del Asteroide)
Tina Walser tiene todo lo que desearía, pero no lo desea. Ésta es una novela de falsas apariencias, de cómo, cuando vives con cierta ansiedad y algo de ambición personal, la sombra de la locura se va asomando poco a poco a tu vida. Todo en su mundo es perfecto, menos ella. Narrada, efectivamente, como si fuera su diario, la descripción minuciosa de cada uno de sus sentimientos hacen de este libro un buen acompañante, dejando al estado de confusión y de desasosiego en un lugar de lo más corriente y moderno.

5. EL AFINADOR DE HABITACIONES, celso castro (Libros del Silencio)
Sin duda, es este libro el causante de la necesidad de hacer una segunda lista mucho más personal. Tengo pendiente la lectura de “astillas”, el libro de celso castro que se ha publicado en este 2011, y no tengo la menor duda de que se habría colado en mis mejores del 2011. Pero no me ha dado tiempo. He leído “el afinador de habitaciones”, y al pertenecer al 2010 y no poder formar parte de la lista que hicimos Ainize y yo, he decidido que, por libros como éste, merece hacer una segunda. Forma parte de mi 2011, y el descubrimiento ha sido tan desbordante y reconciliador con el panorama más actual, que se ha convertido en un libro imprescindible de mi biblioteca y de mi salvación literaria.

6. UNA MUJER DIFÍCIL, John Irving (Tusquets)
Sergi Pàmies dice de este libro que es el que le habría gustado escribir a él. Yo me sumo. Haciéndote reír y llorar, sin medias tintas, la historia de la vida de Ruht Cole está tan bien escrita y dibujada en las manos de John Irving, que quedas totalmente atrapado entre sus páginas. De la primera a la última. Con unos personajes perfectamente perfilados y unos giros en la trama espectaculares, “Una mujer difícil” es uno de mis referentes a la hora de definir qué es una buena y gran novela.

7. LAS HERMANAS BUNNER, Edith Wharton (Editorial Contraseña)
Edith Wharton ha conseguido, con “Las hermanas Bunner”, una novela completamente perfecta en tensión, estilo e historia. Breve pero profunda y directa, Ann Eliza y Evelina Bunner son dos personajes inolvidables que acompañan, guían y embelesan a un lector exigente. No extraña, entonces, que esta edición de Contraseña Ediciones esté coronada por un prólogo excelente de Soledad Puértolas.

8. LYON, 1943, Ana Marín Puigpelat (El sastre de Apollinaire)
La poesía debería dejar de ser lectura exclusiva de los poetas y de los entendidos de poesía, y con cuentos como éste, porque la historia que esconden los versos de este libro de Ana Martín Puigpelat es un cuento, se abre un camino transitable para los que quieran acercarse, sin miedo, a la poesía. Con dos lecturas, una más asequible, las imágenes y la voz de este poemario se convierten en parte imprescindible del 2011.

9. MI PLANTA DE NARANJA LIMA, José Mauro de Vasconcelos (Libros del Asteroide)
No ha sido hasta la reedición de Libros del Asteroide de este precioso cuento para niños grandes que he leído la historia de Zezé, un pequeño poeta con corbata de lazo y un corazón inalcanzable. Es probablemente una de las historias más tristes, bonitas, duras, tiernas y bien contadas que se hayan podido escribir nunca. Como una pequeña biblia literaria, “Mi planta de naranja lima” es un libro para volver a él una y otra vez. Una y otra vez.

10. MAMÁ, Joyce Carol Oates (Punto de Lectura)
Descubrí a Carol Oates con “Primer amor”, publicado en Quinteto. La historia, de la que hablé en el número #14 de G&R, dedicado a la lujuria, me dejó tan buen sabor de boca, a pesar de su brevedad, que decidí buscar una novela más extensa, para confirmar o no mi admiración hacia esta escritora. Las dudas quedaron despejadas al leer esta historia. Sin ser una novela negra, pero con un crimen, la evolución de dos hermanas que se quedan huérfanas y cómo se enfrentan a ello (la madre, la casa, la vida) es perfecta para un buen ejercicio de empatía.

11. EL GRAN NÚMERO, Wislawa Szymborska (Hiperión)
Soy una consumidora de poesía vocacional y prejuiciosa, y éste ha sido uno de mis mejores descubrimientos poéticos de los últimos tiempos. La poesía de Wislawa Szymborska (poeta de la que hablo en el siguiente número de Calidoscopio Panfleto) es senzilla, cercana, profunda, llena de referencias, costumbrista y muy reveladora. Leídas las ediciones de Bid & Co Editor y Bartlevy Editores, me quedo con Hiperión porque es la que mayor número de poemas recoge.

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