Dos del Catorze

AGUA SALADA, LUNA LLENA*


Y ando y ando y ando y nunca llego, y mamá dice que es imposible acercarse a la luna, pero cómo puede ser, eso, no puede ser, y me lo dice y desobedezco y empiezo a andar, y aprovecho que estamos en la playa para poder seguir andando, lejos, bien lejos, y voy por la arena, al ladito del agua, que me lame los tobillos y se me hace todo más agradable, la vida más agradable, porque a mí lo que me gusta es el agua salada y también la luna llena, como la de hoy, pero la de hoy está demasiado lejos y yo entiendo qué quiere decir la palabra eternidad y también sé qué quiere decir la palabra infinito, pero no entiendo cómo no se puede llegar, a una cosa que sí podemos ver. Si puedo ver la luna desde cualquier lugar del mundo, es porque es muy grande, la luna, por lo tanto en algún momento nos podemos cruzar, ¿no? Mamá dice que no y lo dice muy segura, como cuando mamá dice las cosas de verdad o cuando está muy enfadada.
  Yo ando y andaba y seguía andando y mirando la luna y de golpe, paf, he chocado con una persona que iba hacia la otra parte de la playa, y nos hemos asustado porque la chica con quien he chocado charlaba con un chico y no se ha dado cuenta de que yo me dirigía directa a su regazo, y yo mirando la luna me he despistado, y nos hemos reído porque he caído de culo al suelo. Me han ayudado a levantarme y mamá venía detrás corriendo, corriendo, con la cara de cuando está preocupada, y ha dicho lo siento, lo siento, disculpándose por mí, como si yo molestara a la gente porque sí. La chica ha dicho que no pasaba nada y era verdad, no pasaba nada, qué quieres que pase, que hemos tropezado la una con la otra y ya está. Mamá ha dicho cogiéndome del brazo, vale ya, para con lo de la luna, y me he enfadado porque nunca me dejan hacer lo que quiero. Los niños se ve que siempre viven así, que no pueden hacer todas las cosas que les gustaría porque muchas de esas cosas no se pueden hacer, o no es momento de hacerlas, o son demasiado pequeños, o… no sé por qué, pero siempre pasa así.
  Por la noche, cuando ya todos dormían, he tenido que levantarme porque no podía dormir pensando en la luna, y me he acercado a la ventanaza del comedor y hala, allí estaba, mi luna, toda gorda, grandiosa, redonda como una naranja y alta, muy alta, y he deseado salir corriendo por la puerta y empezar otra vez mi camino hacia el cielo, y he pensado en mamá, cuando decía lo siento, lo siento, un poco avergonzada, y también he pensado en mi hermano, que dice cuando me ve persiguiendo la luna, ¡tontita!, ¿no ves que no podrás?, y he empezado a andar y andar, y me he encontrado sola en la calle, bueno, sola no, con la luna, y he empezado a andar y andar, hasta que una nube la ha tapado, a la luna, y me han venido ganas de llorar y no sabía si por estar sola o por haber perdido de vista a la luna. Cuando me he dado cuenta, mamá estaba detrás de mí y ha abierto así los brazos, dispuesta a cogerme en brazos, perdonarme y devolverme a la cama; por ese orden.



PELO ROJO, TRENZA LARGA*


Mi hermana tiene el pelo rojo y rizado, como yo, y lo tenemos así porque es como lo tiene la tía, pero papá y mamá no lo tienen de color rojo, y por eso no parecemos hijas suyas. En muchas cosas mi hermana y yo somos iguales, pero mi hermana siempre lleva una trenza larga, y yo tengo el pelo corto porque me gusta más y también porque si lo llevo largo, me lo muerdo, me lo pongo en la boca y empiezo a lamerlo hasta que mamá dice —¡Se acabó! Y se acabó el pelo rojo y la trenza larga, que la tenía como mi hermana, y ahora lo tengo corto y cuando me crece un poco, me salen rizos, y me los estiro y estiro y estiro para ver si puedo ponérmelos en la boca, pero no me llega. Y cuando mamá me ve hacerlo, coge las tijeras.
  La otra cosa que nos diferencia a mi hermana y a mí es que ella no habla normal, ni anda normal, ni duerme normal, ni respira normal, ni mira normal, porque mi hermana no es normal y yo sí, pero cuando digo que soy normal, mamá me pregunta qué es normal y qué no, y quién lo decide, y como no sé qué contestar no contesto. Mi hermana se llama Blanca y cuando nació se dieron cuenta de que no lloraba ni se movía ni nada de nada como el resto de niños, y la llevaron al médico y el médico dijo palabras que Blanca no podía entender, pero mamá sí. Al principio todos decían que, claro, como tenía el pelo rojo, como la tía, tenía que salir un poco así, como la tía, pero después nací yo y soy normal, aunque no pueda decir que lo soy, pero lo soy, y tengo el pelo rojo pero no soy como ellas.
Por ejemplo, mi hermana tiene miedo de la gente, se queda un poco apartada y cuando habla no puede mirar directamente a los ojos de las personas y no es porque sea maleducada. En cambio, cuando yo no contesto si me hacen una pregunta, me llaman la atención. Blanca tiene ocho años pero habla como si tuviera cuatro, y nadie la regaña por eso, en cambio si yo hablo como una niña pequeña, me dicen que no lo haga porque parezco tontita, y si digo que Blanca también lo parece, me dan en las manos fuerte para que me haga daño. A Blanca no le hacen eso, no se les ocurre. Si le pides un beso a Blanca, no te lo da, porque tiene vergüenza, y como la gente le da miedo, no puede, dice mamá que no puede, no es que no quiera. Yo querría no dar besos a nadie, pero no me dejan, me obligan a dar besos a todo el mundo, incluso a las personas que huelen mal.
  Un día Blanca y yo nos iremos de casa. Es más grande que yo pero no tan normal, y cuando yo crezca algo más y sepa cómo hacer la comida, nos escaparemos, ya lo hemos hablado. Empezaremos a andar y andar hasta que no podamos más, y dormiremos donde podamos, y al día siguiente volveremos a andar, y cuando encontremos un lugar bonito que nos guste, allí nos quedaremos. No sé si Blanca se atreverá pero de momento parece que sí, y de vez en cuando hacemos alguna excursión por el bosque, para que vaya aprendiendo a estar las dos solas, sin personas mayores. Cuando estamos alejadas de todo y nadie nos ve, Blanca no es tan tontita, me da besos y me mira a los ojos, pero a medida que volvemos a casa, vuelve a ser la de siempre. Por eso quiero que nos escapemos juntas y Blanca dice que sí, que nos iremos juntas, solas, y cuando estemos lejos de mamá, ya no hablará tartamudeando, se curará. Y yo también lo creo.

*Cuentos traducidos. Los originales, en catalán, pertenecen a Catorze.cat.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s