Il paese mostro

El jardín de mis editores (Bolonia)
Ser una persona (un libro) traducida al italiano a veces significa que un niño de dos años le pregunte a sus padres, que son tus editores, dónde está la Bimba Jenn, y que se te quede ese nombre. Y también a veces es ir a Torino y perderte cada vez que intentas llegar a la feria. Y también es estar en un coche con tu editora, que no habla español, y tú, que no hablas italiano, y comunicarte con mayor fluidez que con la mayoría de gente con la que tienes contacto a diario. Ser una persona traducida al italiano es que Vittorio te hable sólo a través de ruiditos porque sabe que no hablas su lengua, y que des vueltas por la casa circular de tus editores con un tren al que arrastras… y ahora hacia un lado y ahora hacia el otro y ahora Vittorio tiene que irse a dormir, que sólo tiene dos años, pero llora porque quiere que la Bimba Jenn vaya con él. De buena gana la traducida se iría con él, pero cena con los demás, y los demás hablan en italiano y cuentan cosas, algunas se te escapan y otras no. En general ser una persona traducida es una cosa bastante sencilla: alguien coge tu libro y lo hace accesible a otra lengua, de la misma manera que Vittorio y yo hacíamos accesible el juego a base de ruiditos universales, movimientos de manos y onomatopeyas de sorpresa o admiración. Y sin embargo ser una persona traducida es algo absolutamente maravilloso y excepcional, que te pasa o no, y que puedes entenderlo como una vía más de la escritura o como algo increíble que te cuesta un poco entender. Para mí ser una persona traducida al italiano se convierte en algo inabarcable, porque Roberta Paraggio ha escrito esta reseña de mi libro y por tanto es íntima mía, pero no la he visto nunca.

10 thoughts on “Il paese mostro

  1. ¡Gracias! Salió la edición italiana hace tiempo, pero entonces no dije nada porque tenía esto un poco abandonado. Podría haber ido dando envidia antes… La verdad es que además de ser increíble y envidiable la traducción en sí, los dos viajes que he hecho para presentaciones y estar con mis editores, han sido maravillosos.
    Otro abrazo, Señorita.

  2. …Italia lo fue en su momento, todavía a veces pienso que lo es, pero de lo que no tengo duda es que el italiano es mi segunda casa…
    …Si me dieran a elegir una lengua en la que traducirme (como persona o como libro), sería esa. De hecho, podría traducirme a mí mismo, que es como suplir con palabras lo que de autobiográfico no te dio la lengua…
    …Aquí te dejo una maravilla: https://www.youtube.com/watch?v=zYm_BQdq2Gs
    …Enhorabuena por haber sido traducida a mi segunda casa…
    ;-)

  3. Yo tuve lo que pasó a ser la Semana Italiana: en cuestión de días recibí correos de la editorial La Linea y la revista Colla… y fui una persona traducida a tu segunda casa. Y yo, encantada.

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