El dinero de los demás

En mi visita patrullera habitual, he leído dos entradas que me han dejado un poco confusa con respecto al mundo de la edición, del ministerio, de las subvenciones (y de la madre que los parió a todos). La Sargento Margaret me ha dado acceso a un espacio que desconocía totalmente, y es la trastienda de las editoriales. Una de las tantas trastiendas que tienen las editoriales. Si queréis saber más sobre edición, ministerio y subvenciones (y la madre que los parió a todos), pinchad en ésta y ésta entradas que nos ofrecen nuestras guerrilleras. Bien, dando un repaso a los libros subvencionados que destacan en el blog, me sorprendo sobre todo con Seix Barral y Vila-Matas. Uno tiende a idealizar las listas de ventas de los demás, los adelantos de los demás, la suerte de los demás, las liquidaciones de los demás, el talento de los demás… y entre esas idealizaciones estaba Enrique Vila-Matas, al que el Ministerio de Educación y Cultura, que ahora también es de Deporte, le ha concedido una subvención por la publicación de su libro “Aire de Dylan”. Me he dado una vueltecita por el listado de los beneficiarios de los dos últimos años y me he quedado consternada. En ambos documentos he encontrado información que me ha gustado, como saber que el Ministerio Educado ayuda a publicar las obras completas de María Zambrano, o autores como Menchu Gutiérrez, que supongo que no tiene unas ventas muy altas… o las obras completas de Nietzsche o Joan Maragall, o los cuentos de Antonio Pereira… o una antología de doce poetas catalanes, porque yo otra cosa no, pero barrer… siempre para casa. En esos casos, agradezco profundamente que el Ministerio de Deporte nos eche un cable, porque nos resulta muy útil. También me he alegrado al saber que Lumen tuvo un empujocito ministerioso por la publicación de “Mentira y sortilegio”. Y me alegro porque fui a la presentación del libro y ahí me enteré, en boca de su editora, de lo mucho que había costado publicar la novela de Elsa Morante. Traducción de mil páginas, echar cuentas, mirar el bolsillo, ponerse en contacto con la familia y herederos de Morante: todo fue un camino complicado para Silvia Querini. De aquella presentación salí especialmente esperanzada, porque supe que la familia de Elsa Morante, al ver el interés que tenían en España por traducir a la autora italiana, al ver las dificultades económicas y demás, decidieron ceder los derechos de la obra. Por eso, los cuatromilypico que dio el Ministerio Deportivo contribuyeron a una traducción y una edición cuidada y mimada de una obra que, de lo contrario, sin la generosidad morantina, no se podría llevar a cabo. Pero después de toda esa alegría y de sentirme tan esperanzada, sigo repasando las listas y me doy cuenta de que nuestro Ministerio Educativo subvenciona una cantidad de traducciones ¡imprescindibles! que no es normal. Me gusta que las editoriales recuperen clásicos de otros países que no tienen traducción española y sí, traducciones que sus editoriales nos dicen que son imprescindibles y, ojo, seguramente lo sean… pero he hecho una huchita, he cogido algunos libros que creo que podrían haberse publicado sin el Ministerio Cultureta… y esa huchita la he utilizado mentalmente para poder publicar a dos o tres autores que creo que merecen estar ahí, en una gran editorial, y que no les publican en una gran empresa porque el riesgo es mucho. Dos o tres autores, no pido más, que las editoriales quieran por su calidad, y que no tengan que preocuparse por el dinero del adelanto ni de la edición porque nuestro Generoso Ministerio les va a echar una mano. Autores grandes que publican en editoriales pequeñas, con tiradas pequeñas, con adelantos pequeños, con medios pequeños, con promoción pequeña, con presentaciones pequeñas, con todo pequeño… menos el talento. He hecho una huchita para eso, para que de verdad el Ministerio Culto fomente de verdad la edición del libro en castellano, y no sólo en castellano, sino desde el castellano. Que ayude a apostar por voces que ojalá se conviertan en futuros clásicos de las lenguas hispánicas. Autores que no quiero que esperen a la vejez o la muerte para ver nacer el fruto de su esfuerzo y su talento. En mi hucha tengo los 2.890 de Antonio Orejudo (porque creo que tendrá suficientes ventas para cubrir gastos), los 4.895 de Martínez de Pisón (por el mismo motivo), los 3.924 de Menéndez Salmón (igual), los 4.552 de Vila-Matas (más de lo mismo), obviamente los 4.420 por “1Q84” de Murakami y… venga, los 2.820 que le dieron a la edición de unos cuentos de la Matute (porque Destino ya sacó todos sus cuentos y se pueden leer ahí). Con ese dinero, he reunido mentalmente a tres autores que me gustaría que de pronto estuvieran en la cima, porque como no tendrían que comerse la cabeza las editorales para que sean comerciales, porque con la subvención tienen más margen, estén ahí, en lo alto, donde les corresponde. Y después he cogido los 27.317 (he dejado los doce céntimos porque mira) que se le ha dado a la editorial Sígueme, por títulos como “Escritos sobre religión”, “Terapéutica de las enfermedades del espíritu”, “Pasar Getsemaní. Angustia, sufrimiento y muerte. Lectura existencial y fenomenológicac” o “Los Gnósticos. Mito, ritual y diversidad en el cristianismo primitivo”, y los he cogido para invitaros a todos a una cena o lo que queráis, un viaje o droga o, en fin, lo que queráis… porque yo, con el dinero de los demás, soy bastante espléndida.

9 pensamientos en “El dinero de los demás

  1. Ministro educador, más bien. En fin, repito con rabia la pregunta que te haces tú donde las patrulleras, ¿qué necesidad tiene Seix Barral de que le subvencionen los libros de Vila-Matas?

  2. Es que con esos dineritos se podría publicar a otra persona que verdaderamente necesite una subvención para ser publicado en una editorial como Seix Barral, que tiene altas expectativas en cuanto a ventas. Si es que yo no entiendo nada… no te puedo contestar porque me he quedado mal después de leer a las patrulleras. Voy a tener que dejar de leerlas o empezar a usar un lanzallamas.

  3. Seguro que los doce céntimos los has ahorrado para comprarte un botijo.

  4. Lo estaba hablando con un amigo editor. Y te dice que sí, que es así, que lo saben, pero que las editoriales pequeñas no tienen los medios para hacer todo el papeleo que hace falta, que la inversión de tiempo es enorme y bastante tienen con trabajar y además sacar adelante una editorial.

  5. No, entiendo que debe de ser un follón enorme y alguien dedicándose a ese tema personalmente. Entiendo también que un editor independiente tenga ya suficientes frentes abiertos con su pequeña labor como para andar peleando con el Ministerio de Deporte. Pero digo que… bueno, ya que se pueden permitir en Seix Barral pedir una subvención, que al menos sea para un autor anónimo, con verdadera necesidad… o para un autor de mucho prestigio con público minoritario. ¡En fin, fomentar la buena edición!

  6. Y Vila-Matas tiene uno con cuatro pitorros que parece la Fuente de los Cuatro Ríos de Bernini. Ahórralos y cómprate tú uno bien hermoso. No seas tonteta.

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