La vida de las mujeres

No le sorprendió que yo no quisiera ir.
—Nadie quiere ir —dijo ella con franqueza—. A nadie le gusta ir. Pero tienes que hacerlo. Has de aprender a afrontar las cosas algún día.
No me gustó cómo lo dijo. Su brusquedad y su celo me parecieron falsos y ramplones. No me fiaba de ella. Siempre que la gente te dice que tendrás que afrontar algo algún día y te empuja con toda naturalidad hacia el dolor, la obsecenidad o la revelación indeseada que te acecha, en sus voces hay una nota de traición, un frío y mal disimulado júbilo, algo ávido de tu dolor. Sí, en los padres también; en los padres sobre todo.
—¿Qué es la muerte? —continuó mi madre con una alegría inquietante—. ¿Qué es estar muerto? Bueno, en primer lugar, ¿qué es una persona? Una gran porcentaje de agua. Agua corriente. No hay nada tan extraordinario en una persona. Carbono. Los elementos más simples. ¿Qué es lo que dicen? ¿Que todos juntos valen noventa y ocho centavos de dólar? Eso es todo. Lo extraordinario es cómo se juntan. Por el modo en que se juntan tenemos el corazón y los pulmones. Tenemos el hígado. El páncreas. El estómago. El cerebro. Todas esas partes, ¿qué son? ¡Combinaciones de elementos! Combínalos, combina las combinaciones, y tendrás una persona. Lo llamaremos tío Craig, tu padre, o yo, pero solo son combinaciones de lo mismo, unos mismos elementos reunidos y funcionando de forma particular, por un tiempo. Lo que ocurre es que, llegado el momento, una de las partes se para, se estropea. En el caso de tío Craig, el corazón. Pero eso es solo una forma de mirarlo. Es la forma humana de mirarlo. Si no estuviéramos pensando siempre desde el punto de vista de las personas, si estuviéramos pensando en la naturaleza, en la naturaleza que no se acaba nunca, en las partes de ella que mueren, bueno, no mueren sino que cambian, cambiar es el verbo adecuado, cambian y se convierten en otra cosa, todos esos elementos que componen a la persona cambian y vuelven de nuevo a la naturaleza, donde reaparecen una y otra vez en los pájaros, los animales y las flores… ¡tío Craig no tiene que ser tío Craig¡ ¡Tío Craig son las flores!

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