Las niñas encerradas

Ana Frank podía moverse (siempre y cuando no hiciera mucho ruido) pero no podía salir de su casa. Frida Kahlo, en cambio, podía salir de su casa pero no podía moverse de la cama porque había tenido un accidente que la obligaba al reposo más absoluto. El escenario que veían día a día estas niñas era siempre el mismo, un espacio limitado y reducido, y sin embargo no es eso lo que dicen sus respectivos textos rescatados. Aunque los apuntes personales de Frida Kahlo y el diario de Ana Frank estén escritos por dos adolescentes con poco mundo a sus espaldas —puesto que no podríamos decir por nada del mundo que a sus espaldas lo que llevan es poca vida—, los textos no hacen más que verter lucidez. Sea porque ninguna de ellas pretendía dejar un testimonio o porque ambas escribían íntimamente, sin saber qué efecto tendrían después sus escritos, ambos documentos son de una belleza inigualable. Estamos ante dos niñas, porque todavía son niñas, inteligentes, despiertas, tiernas y con un gran sentido del humor. Por eso, a pesar de estar encerradas, por motivos muy distintos, le dan tanto valor a la poca vida a la que tienen acceso. 
Querida Kitty: De la biblioteca nos han traído un libro con un título muy provocativo: ¿Qué opina usted de la adolescente moderna? Sobre este tema quisiera hablar hoy contigo. La autora critica de arriba abajo a los «jóvenes de hoy en día»; sin embargo, no los rechaza totalmente a todos como si no fueran capaces de hacer nada bueno. Al contrario, más bien opina que si los jóvenes quisieran, podrían construir un gran mundo mejor y más bonito, pero que al ocuparse de cosas superficiales, no reparan en lo esencialmente bello. En algunos momentos de la lectura me dio la sensación de que la autora se refería a mí con sus censuras, y por eso ahora por fin quisiera mostrarte cómo soy realmente por dentro y defenderme de este ataque. 
Este fragmento de Ana Frank en el que se habla de lo que es una adolescente moderna bien podría ser la definición de estas dulces niñas. Precisamente porque toda su existencia se ve reducida a una habitación o un escondite, ni Frida ni Ana eligen ocuparse de cosas superficiales, de modo que sólo les queda la otra alternativa, para la que tienen una capacidad deslumbrante: reparar en lo esencialmente bello. Sí, las niñas Frank y Kahlo se ven demasiado encerradas como para prestarle atención a lo que no lo merece. Quizá otros tantos diarios y otros tantos apuntes de otras tantas niñas no hablaran con tanta honestidad sobre otras tantas vidas, pero esas tantas niñas no tenían estas dos tan exclusivas mentes. Aun así, Ana Frank y Frida Kahlo no podían pasar por alto lo que en la adolescencia más común ocupa prácticamente toda tu existencia: el amor. Así que Peter y Alejandro son el blanco de la dulzura de estas niñas. 
Quiero a Peter como nunca he querido a nadie. 
Dime si ya no me amas Álex, te amo aunque no me quieras ni como a una pulga. 
Tanto Ana como Frida sienten y viven de una manera pasional, por eso se bastan con lo que tienen a su alcance, que es tan poco, y le sacan todo el jugo del que son capaces. Estas dos niñas encerradas son especiales, y por eso llevan su encierro de una manera especial. Ana habla del grandísimo conocimiento que tiene sobre sí misma, y que por eso mismo, aunque no lo crean a su alrededor, es la más crítica. Tengo una cualidad que sobresale mucho y que a todo aquel que me conoce desde algún tiempo tiene que llamarle la atención, y es el conocimiento de mí misma. Frida, aunque no lo tiene tan claro, en cuanto se queda sola en su habitación y empieza a darse cuenta de que no tiene tantos amigos como creía, decide no apocarse. Estaba en la verdad al decir que no valgo «un centavo», es decir, para todos los que algún día se llamaron mis amigos, porque para mí, naturalmente, valgo mucho más que un centavo, porque me quiero tal como soy. Tanto Frank como Kahlo se ven constantemente en el punto de mira, pero su intuición y su inteligencia les van salvando de calamidades emocionales, que van resolviendo con mucha soltura. Con dolor, pero con mucha soltura. Por eso se sienten solas, por esa falta de entendimiento, y no porque no puedan salir a dar un paseo con sus amigas o al colegio a aprender y chismorrear. Se sienten solas precisamente porque, si las dejaran, serían dos mujeres excepcionales y diferentes (Frida sí tuvo ocasión de demostrarlo, pero Ana no). 
Poder reír alguna vez con gusto y sin inhibiciones: eso me ayudaría más que diez valerianas, pero ya casi nos hemos olvidado de lo que es reír. 
Mientras que Ana Frank olvida cómo era reír, Frida Kahlo está sola en su habitación (que cada vez más parece un bazar), intentando pintar cuando su estado de ánimo y el corsé se lo permiten. Con el especial y tierno sentido del humor de Kahlo que la caracteriza, se llama, en una broma con Alejandro, «Lagrimilla». Constantemente hace referencias a sí misma con este apodo… pero la desesperación o el miedo, según el caso, convierten a las dos muchachas en personas tristes. Lo único bueno que tengo es que ya voy empezando a acostumbrarme a sufrir. Esta frase la escribió la mexicana, pero podría haber sido Ana Frank quien se acostumbrara a sufrir, quien viera este rasgo como algo positivo, un paso al frente. 
De la misma manera que el amor y el descubrimiento de los chicos ocupan, gran parte del tiempo, las mentes de estas chicas, hay otra preocupación que en la adolescencia es de vital importancia: que crean que eres una mentirosa. Frida está muy enfadada porque aprovechando que no puede moverse, le han dicho a Alejandro cosas sobre ella. Alejandro ha dejado de creerla (pero yo sí creo en ti) y está ofendida —aunque le advierte de que, aun así, y a riesgo de que la considere una pretenciosa, sigue creyendo que vale más que otras muchachas—, porque aunque se ha besado con otros chicos y les ha dicho que los quiere, sólo ha amado de verdad a mi Álex. Álex, a su vez, le cuenta cómo de linda ve a otra chica, y que le gustaría haberla acariciado para envidia de la enferma Frida. Ana, en cambio, habla con Peter de los preservativos y de lo que han hecho con otros chicos y chicas, y se siente feliz porque tienen confianza para ello. Quizá por ello, si Ana Frank hubiera podido seguir viviendo, habría sufrido la mitad de lo que pasó Kahlo, pero eso desgraciadamente nunca lo sabremos. De lo que sí tenemos constancia es de que ambas, con muy poco, construyeron un mundo lleno magia, a pesar de estar escondidas y encerradas. Ambas, en ese mundo, dieron cuenta de cómo una adolescente moderna puede reparar esencialmente en lo bello, aunque haya tan poco. El último texto de Ana Frank, justo al final, habla de cómo podría ser, cómo le gustaría ser si no hubiera otras personas en el mundo. Por suerte, hay otras personas en el mundo que nos permiten ver que lo que tenían dentro estas preciosas adolescentes era la pureza, la luz intacta.

6 pensamientos en “Las niñas encerradas

  1. Qué bien que escribís Fusa!
    y el bien que nos hacés al contarnos estas historias de mujeres terriblemente fuertes y sensibles. Muchísimas gracias

  2. Tenía que ponerme a la altura en intensidad, Nacho. Muchas gracias.

    Millones de gracias a ti, Miriam. Cuando descubro a esas mujeres, no puedo resistirme a contar sus historias. Me alegra que te haya gustado.

  3. ¡Ay! Ana Frank y Frida Kahlo; Frida Kahlo y Ana Frank. De un lado al otro del Atlántico, mujeres excepcionales en potencia, de esas que te roban el corazón y la admiración hacia ellas te lleva a seguirles los pies a ciegas.
    ¡Puro amor!

  4. Felicidades, son dos historias apasionadamente parecidas pero únicas…Siempre me llamo poderosamente la atención la vida de Frida Kahlo, por sus angustias, dolores, virtudes, habilidades, entre otras vivencias, de repente un día, hace años cuando tenía como 18, escuche hablar de Ana Frank y se conmovió su historia por todo lo relacionado al sufrimiento del holocausto Nazi, no hace mucho la vida de Ana me volvió a trastocar y pienso que cada quien tiene su historia, su soledad, su sufrimiento a unos les produce mayor dolor a otros, algunos lo superan y otros lo transforman en grandes cosas o sirven de legado y ejemplo para aquellas personas que a pesar de tenerlo todo no saben apreciarlo…

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