Una vida de papel

Mi abuela tenía el pelo blanco, en una ola encrespada sobre la frente, que le daba cierto aire colérico. Mi abuela tiene unos ojos que lo miran todo como es y lo que no es lo convierte en es. Las manos de mi abuela, huesudas y de nudillos salientes, no carentes de belleza estaban salpicadas de manchas de color café. Y cuando gesticula al hablar las manchas le vuelan despegadas de la piel porque no pueden seguirle la velocidad.
Ana María Matute escribe en Primera memoria sobre una abuela. Y ahora ella se ha convertido en esa misma y para todos. Ana María Matute es mi abuela la que convierte lo que no es en lo que es y la que es capaz de ver lo que ya estaba siendo antes de sus ojos. Además de mi abuela, y la de muchos otros, es también mi hija pequeña, mi hermana gemela, mi madre adoptiva, mi tía segunda, mi prima lejana, mi sueño difunto. Es un gato que se cuela en las casas que están abiertas y pasa hasta el patio sin que nadie haya advertido su presencia, es el alimento de un recién nacido que está riéndose sin saber qué esconde la alegría, es la fiesta de los niños en medio de un velorio, allí, arrinconados, ajenos a la desgracia. Ana María Matute es lo que en este momento quiera estar siendo: una mujer, una mujer española, una mujer española premiada, una mujer española premiada y querida por todos. No voy a entrar en si es la tercera mujer con el Cervantes en su haber, si el premio tiene ya treinta y cinco ediciones y fíjate cuántos hombres y qué pocas mujeres, no quiero hablar de por qué nos sorprende si debería ser tan natural que lo ganara el género femenino… porque si durante las treinta y cinco ediciones que se han dado, treinta y cinco fueran las mujeres que lo han ganado, me seguiría asombrando lo mismo, me enorgullecería igual, la admiraría del mismo modo en su alegre y bonachona rebeldía de niña inquieta, brindaría por ella con la misma copa y la felicitaría desde este pequeño rincón aislado en las mismas condiciones. No voy a negar que yo también, cuando supe la noticia, hice hincapié en todos esos datos, pero al final qué nos queda, que una mujer de ochenta y cinco años que es fuerte y débil a la vez, que se niega todavía a entrar en el mundo de los adultos y que dice que su vida es de papel, nos queda que una mujer con un don para la literatura ha sido reconocida: no importa las que vendrán después y las que ya habían venido, no hay lugar para nada más que la alegría, porque Ana María no necesita de esos treinta y dos hombres para merecer este premio, ni tiene nada que ver con María Zambrano ni Dulce María Loynaz: son sólo tres mujeres brillantes y premiadas de entre todas las que son brillantes pero no premiadas. También a mí me gustaría que hubiera más mujeres reconocidas, pero no en la literatura, en todo, en la vida, pero eso no va a empañar mi alegría por Ana María Matute. Ha ganado el Cervantes y lo ha merecido, independientemente de su sexo.
Ana María Matute es hermosa en su belleza con ecos de infancia, es dulce en su brusquedad, es auténtica en su mentira. Ya que ha recibido el Premio Cervantes por su obra y trayectoria, aquí, dentro de mí, se la premia por todo eso que ella representa: la abuela de todos, mi hija pequeña, mi hermana gemela, mi madre adoptiva, mi tía segunda, mi prima lejana, mi sueño difunto. La retahíla confusa de un niño que no sabe cómo contar lo que sabe, un calcetín subido y otro bajado en unas piernas roídas por el alboroto y desnudas al verano, un grito sin razón ni esperanza, la madre que se despereza al sol y le ofrece a su hijo una imagen que no podrá olvidar ya nunca. Premio al papel que tiene en mi vida su vida de papel.

3 pensamientos en “Una vida de papel

  1. Sí señora mía!! si pudiera te achuchaba, leñe!!

    Tal cual lo escribes, todo, desde la abuela y la prima a la mujer escritora, por escritora no por mujer…

    Ayer vi una entrevista con ella en la 2… no pude evitar reirme con sus ocurrencias, su ternura, su vuelta de tanto con sordera no siempre física.

    Pero sí, al margen de todo, sus libros y el papel en nuestras vidas. Ese es el premio concedido

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