Las noches en que no temes morir durmiendo

Noche de luna, Wassily Kandinsky

Nada más que escribir es lo que quiero
sólo puedo que volver sobre mis pasos
y hay algo que me lo impide quizá sean tus ojos
no es tu boca ya la que me está hablando y me paraliza el
reconducir toda esta ansiedad y deshabitarme
escribir en una noche como ésta en la que corre menos
el que más sabe de la velocidad de un caracol huérfano
y si pudiera decirte en un solo verso cuánta hermosura
serías capaz de recoger podría dejar todos los intentos
cómo son las noches en que no temes morir durmiendo
huyes de mis manos como si yo quisiera atraparte
y quizá eso es lo que espero más

Pero sólo escribir y ya bastaría para creer
que soy más fuerte que esta noche en que corre
el que nadie sabe dónde dejó sus pies de alas huecas
libre es el que desconoce hasta dónde puede llegar
podrá olvidar por un momento la tristeza de tener unas
piernas que ya no pueden sostenerse ni siquiera te
reconoce ninguna de las madres que vino a buscarte
y nadie es tan culpable como tú de ser inmóvil

Si pudiera escribir si desaprendiera el camino
quedaste perdido entre la mano amiga y todo lo demás
todos los pasos que me condujeron a este callejón sin
salida que es la poesía que es la poseía
sabes que puedes estar en el lugar de la muerte
si pudiera retroceder y no haber aprendido nunca el
camino que me lleva a tu infancia
si pudiera recorrer el camino de vuelta y encontrarme las
ventanas van a acoger tu sueño como si fueras pájaro
conmigo todo sería más fácil
no estaría aquí intentando escribir
no podría no sería capaz habría empezado otra vida
en la que la palabra sería menos importante
pero sólo intento escribir un poema honesto para vos

2 pensamientos en “Las noches en que no temes morir durmiendo

  1. En mi medianoche, vuelvo a tu casa, para leerte con la calma y el silencio que me habita.
    Leer tus diversos poemas y de nuevo no sé que decir. Tú ya lo escribes y uno te siente.
    Me da tanto gusto leerte.
    Y saber que ustedes, como Bel, Alba, Gloria, Mariel, Gilda y otras más, sean parte de un club tan unido en sus bella letras.
    Yo me gozo.
    Gracias Fusa.

    Abrazos.

  2. Clarice Baricco: muchas gracias, Graciela, porque me recuerdas que este blog también se alimenta de otras bocas y otras voces, como todas esas que enumeras, y es normal que a veces necesite de todo eso sin que me avergüence.
    Y gracias también por venir en la medianoche y en el silencio, porque este poema se ha escrito así, jugando a escribir versos, silenciosa y en medio de una noche llena de fiesta y de verbena.
    Un abrazo.

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