El amante

De espalda, los amantes, Mónica Ozámiz Fortis

Madre le miraba los pechos
y pensaba: es tan infantil todavía.
Pero Marguerite ya sabía mentir
ya sabía cómo desear
cómo provocar a los hombres
cómo pintarse los labios
de color rojo cereza.
Madre le miraba los ojos
y pensaba: es tan inocente todavía.
Pero Marguerite lloraba
en una habitación de hotel
bajo el cuerpo desnudo de un chino
y se preguntaba por el futuro
por cuando ya su madre no le doliera
por cuando se atreviera a huir.
Marguerite miraba las manos
de su madre y pensaba: es tan niña
todavía, que ya se hizo vieja
sin que lo sepa.

20 pensamientos en “El amante

  1. Tremendo, Fusa.

    Somos eso que no percibimos, y también somos eso que sólo nosotros percibimos. ¿Y cómo lo explicamos?

    Un abrazo.

  2. Gilda: cuando Margueritte habla de su madre en El amante se me anuda algo por dentro… seguramente tenga que ver con eso que dices… lo que se percibe y lo que no (qué poco yo de mí misma, al final).
    Un abrazo.

  3. Clarice Baricco: Marguerite sabe deletrear pero igual la madre cree que todavía es pequeña para saber hacerlo. Marguerite es mucha Marguerite y se pinta los labios y lleva un sombrero de hombre y unos zapatos dorados… casi nada.
    Un abrazo.

  4. mirar al futuro y ver el pasado puede ser desgarrador, qué sensación de rasgar el tiempo y voltearlo y pensar que lo único que se puede hacer es solapar momentos, que superpuestos, se van deformando, bueno, me ha salido rarito el comentario, y además no he leído el amante, así que va a quedar como un poco inculto :) un biquiño!

  5. Galicia maravillas: no, no, si es eso, el futuro y el pasado como postalitas que se van poniendo unas sobre otras… y cuánto polvo levantan las primeras cuando rebuscas en el cajón, en la caja, en el sobre, ¿verdad?
    Un besiño, Bego.

  6. jejeje
    hoy no me puedo resistir a comentar porque mi madre me ha contado hoy que mi prima pequeña de 11 años está muy desarrollada y que ya se le notan mucho los pechos. me ha hecho gracia, porque sus padres insisten en que es muy niña, que va muy atrasada para su edad y que es muy inocente y muy ingenua.
    y contrasta tanto la visión paterna con la realidad como en tu relato.
    perdona la tontería, pero esque ha parecido cosa del destino…
    un besazo.

  7. Ido: ¡qué va a ser una tontería!, a mí me gusta que estés aquí para decir cualquier cosa. Si esa niña de once años pudiera hablar un poco como nosotros la pudiéramos entender, nos íbamos a enterar. Lo que pasa es que habla un lenguaje que los adultos no comprende, y de ahí la confusión.
    Un beso, princesa.

    Sara Royo: jaja, las madres… desde luego que sí. Unas más ciegas que otras, por eso… a veces por decisión propia y otras por pura dejadez.
    Un beso.

  8. Los papeles intercambiados entre madres e hijas… llega un momento que ninguna de ellas sabe quien es quién. Forma parte de ese extraño vínculo que tanto nos marca a las mujeres, eso creo.

    Y a mí que El amante nunca me dijo gran cosa…no es un libro que disfrutara, ya ves. Esa cosa llamada gusto, que cualquiera sabe qué es, jeje.

    Besos con retraso, tú escribes mucho y yo poco tiempo, jau!

  9. Margot: es que son tan chispazos estos poemas, tal como vienen a mí, que, claro, estoy rápida últimamente… eso sí, ni caso le hago a los tuencos, ya hace tiempo que no escribo, y con la novelita me hago la remolona por yo qué sé qué pereza o miedo.
    Todavía no acabé El amante, pero de momento, sí, de momento me está gustando. También es verdad que no he leído nada más de Marguerite y quizá no sea su mejor novela, ni idea.
    Un beso, guapura.

  10. Me parece lo mejor que te he leído nunca, tu homenaje a la Duras. Estás dejando de ser inocente, y lo que es peor, se te está empezando a notar lo que has leído.

    Un bibliotecario mitad bilioso, mitad enorgullecido.

  11. ¡Ay, la Duras! Qué bien escribe, lo leí hace mucho, lo releí, vi la película y por último lo que más me gustó fue el libro, “El amante de la china del norte” que vuelve a escribir Marguerite cuando supo que el amante chino había muerto.

  12. Pedro: es hermoso saber que la leen a una… muchas gracias por escribir en este poema, por las felicitaciones, por el gran piropo literario que me echas.
    Un abrazo, company.

    Isabel: ah, vaya, no sabía yo tanto de esta historia como tú… todavía no he acabado el libro, estoy en ello, pero me está gustando lo suficiente como para escribir un poema sobre esa Marguerite de labios pintados y ojeras de mujer.
    Un beso.

  13. Hola Fusa, estás tan inspirada que no puedo seguir tu ritmo.
    El amante es un libro maravilloso. Pero cuando leí El Dolor, también de ella, me impresionó absolutamente. Si no lo has leído, te lo recomiendo.
    Besos

  14. Virgi: no sé si estoy inspirada o no… he dejado descansar los cuentos y antes que no se me ocurrían apenas versos, ahora parece que pienso directamente en ellos. Cazo las palabras y las pongo aquí a secar a este sol que empieza a quemar un poco… pero inspirada no sé, es más, quizá, necesidad, desahogo.
    No leí más de Duras… éste es mi primer libro suyo y, tal como va, quiero seguir descubriéndola. Aquí a la izquierda encontrarás el blog Ternura presa, también mío, donde subo fragmentos y poemas. Hay tres ya de El amante.
    Un abrazo y gracias.

  15. Rayuela: la verdad, no tenía ni idea de que este poema podía gustar tanto… lo escribí como El detén, después de leer algunas páginas de El amante, salió solo, salió de Marguerite…
    Un abrazo.

  16. Marcelo, entonces, tienes que leer El amante, si no lo hiciste ya, de Marguerite Duras. Esa niña sí estremece…

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