Key West

Tentacles of Memory, Mark Rothkovich

Mark escribe en el revés
de un talón sin fondos.
Está escribiendo el cuento
de la araña y se pregunta
si esta vez la bebida le hará
ser ese Mark que no gusta a nadie
ni siquiera a Karen:
que grita, que destruye
que cuenta la historia del ciempiés
pero brúscamente, pero feroz.
Mark se queda sin espacio
en el revés de un talón sin fondos
y no acaba nunca de escribir
el cuento de la araña,
por un momento piensa cómo sería
no estar borracho.
Mark huele a mi abuelo,
a cuando fumaba tabaco a escondidas
y todos hacían que no se daban cuenta.
Incluso yo.

4 pensamientos en “Key West

  1. Isabel: es cierto, para entender mejor este pequeño diálogo-poema que he mantenido con Claribel Alegría y sus personajes, hay que leer El detén. Yo ya lo acabé y me pareció una maravilla… lo malo es que sí, quizá esté descatalogado.

  2. Virgi: buscaba un cuadro que dijera algo de lo que yo intentaba expresar. Y yo intentaba hablar con el libro en el ferrocarril, de camino a casa, estaba Karen hablando de Mark y justo un hombre se levantó para bajar y olía exactamente igual que mi abuelo cuando fumaba, el olor fuerte de su tabaco en la ropa. Este cuadro, al verlo, me pareció que podía decir algo de todo eso… pero, claro, dice tantas cosas o ninguna que todo sería válido.
    Un besote, Virgi.

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