LIV

El beso, Pablo Ruiz Picasso

Pero esta vez
no se me va a pasar
el momento de hablarte
desde la alegría.
Que ya te hablé
aquella vez
de lo que eran
los silencios
o los pozos
o los muros
o las corazas.
Y ya te hablé también
de todo lo que no teníamos
y nunca íbamos
a recuperar.
Pero nunca te hablé
de las noches
en que despierto
y eres refugio
porque estaba
ocupada desocupando
todo lo que no
eras tú.
No te hablé
de tantas cosas
por vivirlas,
tocarlas,
mostrarlas,
morirlas.
Me olvidé de las palabras.
Pero esta vez
no se me olvida
y así quiero dártelo:
que en tus pies
se borran
los caminos
que en tus manos
se esconden
los secretos
de las mariposas.
Y tantos otros misterios.
Y tantos otros milagros.
Te lo cuento
por si estás
ocupado
desocupándolo todo
de nosotros,
por si tardamos
en volver,
por si un día
lo que hoy
es una verdad
clara y tibia,
como tu cuerpo,
mañana no somos
capaces
de reconocer.

16 pensamientos en “LIV

  1. Preciosa te leía escuchando una canción especial que me encanta y que ya no necesito escuchar porque la intuyo. Ha sido casualidad, no he buscado la canción para leerte ni viceversa, casualidad, o tal vez no, tal vez tenía que ser así para que confundiera tus versos con mis intuiciones, mis miedos con los tuyos, tus espacios con mis vacíos, tus desocupados refugios con mi camino desandado, mi ayer con tu mañana, o tus secretos con mis rincones poblados de voces de hadas. Pero qué va, ni siquiera hacía falta la canción para ver nítidas las mariposas aleteando de tus destiempos a mis secretos, y temblar al identificar ese alivio que se siente al recuperar las palabras justo a tiempo para reconocer un momento y hacerlo cierto, por si se olvida, por si ya no es o nunca fue, por si sólo se puede ser feliz un instante; pero no tiembles tú, preciosa mía, porque incluso sin esta maravilla que escribiste o has escrito no podríais (y digo bien, en plural) dejar de reconocer el milagro de ser refugio del otro o en el otro o por el otro.
    F., sólo una cosa: gracias por desnudar tus confusiones a destiempo para nosotros.
    Un abrazo con una sonrisa de orgullo que no te imaginas.

  2. Has dicho algo que para mí es esencial en este poemilla: por si sólo se puede ser feliz un instante. De eso van todos los versos: te digo hoy todo lo que eres por si sólo las cosas de verdad pueden sentirse un momento de nada y después ya volvemos a eso que el viento de Belfondo no puede llevarse: el disfraz, la mentira de la vida. Te hablo hoy, te escribo este poema, por si mañana todo lo que hoy digo ya no tiene sentido, para dejar constancia, para que no desaparezca en lo efímero. Lo entendiste perfectamente, aunque no esperaba otra cosa de ti.
    Muchas gracias, preciosa.
    Un abrazo muy grande.

  3. Escarlata decía aquello de ocuparse mañana de las cosas, y parecía que sí, que todo podría solucionarse, que todo tenía remedio, que todo se arreglaba. Ni recuerdo dónde lo leí ni quien lo dijo, pero recuerdo las palabras: “Diciendo siempre mañana, se pasa toda la vida”, y es verdad. Por eso deberíamos procurar hablar cuando es el momento, buscar la ocasión, no posponerla, no engañarnos… quizá no haya ese mañana, o puede que habiéndolo, no recordemos el pasado, o no nos reconozcamos al encontrarnos.

    Qué preciosos versos, Fusa. Un beso.

  4. Eso sería lo peor y lo más corriente: que no nos reconozcamos al encontrarnos. Que nos nuble la vista el mañana, o el ayer, o el ahora. Que, aunque parezca obvio, haya momentos en los que uno no puede reconocerse ni siquiera a sí mismo, conque imagínate al otro. Para eso, entonces, solución: habla, habla…
    Un beso, Wara. Muchas gracias.

  5. Me alegro de que te guste, Alfaro. Es importante para mí, muy halagador.
    Por si se tarda en volver… en este caso, es mejor que el camino de vuelta siempre sea una incógnita eterna y nunca se vuelva a ninguna parte, siempre adelante.
    Un abrazo.

  6. Muchas gracias, Rayuela.
    A mí me bastan para explicarme muchas veces, aunque reconozco que me siento más cómoda con los relatos.
    Otros mil besos de vuelta.

  7. Me alegro de haber vuelto. Pero no de tus desdudas y de tus destiempos.

    Me emociona más tu prosa pero disfruto de tus versos.

    Un saludo.

  8. Bueno, mis desdudas y mis destiempos, aunque el prefijo suene algo negativo, son de lo más agradables. En una escribo cosas para H. y en otra poemas, así que, de todas las etiquetas, éstas son de mis preferidas.
    Me alegro de tu vuelta.
    Un beso.

  9. Ajá, tan pendientes de las palabras y se nos olvidan las imprescindibles… cachis!!

    Y en verso mucho mejor contarlas.

    Más besos palabrera mía!

  10. Mucho mejor dejar de contarlas y que salgan en verso, eso seguro. Lo que no siempre están dispuestas, eh, a salir en verso, las malditas.
    Un besazo, guapa.

  11. Si te ha llegado hondo entonces sí puedo imaginarme de qué manera.
    Porque lo escribí desde lo hondo y desde lo hondo lo leo siempre.
    Me alegra mucho.

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