Diarios (4/4)

Hay una serie de comodines musicales y literarios que le han solucionado la vida a los que deciden bandas sonoras y portadas de libros. Me refiero a esas canciones y esos cuadros universales que se pueden utilizar de tantas formas y para tantas historias, como cuando en los juegos de cartas le das el valor que necesitas al joker. Existen dos listados con los usos y abusos de lo que cuento: las bandas sonoras más socorridas, las cubiertas de libros con el mismo cuadro. 
En literatura, para escribir un diminutivo y abusar de la ternura que suponen, para salir airoso de la dulzura, tienes que ser gallego o brasileño. Parece que solo con sus -iño/a el diminutivo no resulta ridículo y tiene un valor mucho más relevante que el -ito/a del español. Pura sonoridad. 
El año pasado se publicaron 60 219 libros, de los cuales tres de cada diez eran literarios. Aunque parezca una cifra increíblemente alta y poco asumible, lo cierto es que ha bajado con respecto a años anteriores. Supongo que nos preguntamos cuántos de esos 60 219 fueron prescindibles y cuántos de los imprescindibles no se publicaron.

Un pensamiento en “Diarios (4/4)

  1. Es más sencillo dejar el comentario, aquí, que en DK.

    En “¿De qué me suena?” mencionas el cuidado que deben poner las independientes (en realidad, todas)

    Bueno. Y también es importante que no puedes andarte con pijadas con los rollos del copyright, no creas…

    ¡¡¡Qué difícil es comentarte ahora!!!

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