Inventario familiar

Costurero de mi bisabuela

qué romántico
te digo
que al padre de mi abuela lo mató
la coz de un caballo
ahí, justo en el corazón

bueno, no está mal

la abuela se caía de la cama
mamá le hacía el moño a la abuela
la madre de mi padre calentaba leche
la tía mataba cerdos en verano

no está nada mal

el tío recogía los huevos de las gallinas
las primas no sabían leer
las de ciudad no sabíamos coser

saqué fotos a las pinzas de la ropa
                     los naranjos
                     los cuadros
                     las casitas de madera
                     los tejados
                     las antenas
                     las sillas de cocina

ahora están todos muertos
menos yo

15 pensamientos en “Inventario familiar

  1. Vaya… pues es que al pueblo de mis abuelos sólo iba en verano, y por eso me parecía que el recuerdo de la matanza tenía que ser de unas vacaciones. Igual fue un año que pasé allí la Navidad. Me has aguado la fiesta y el poema.

  2. El poema está bien así. La inesperada muerte de unos cerdos le viene bien a todo.
    Esos cerdos vivieron un verano más, a nadie que sepa de cerdos le dará pena, de eso trata. Yo sé bastante de cerdos, claro.

  3. Yo había pensado (como justificación) inventar la historia de una tía loca que mataba los cerdos antes de hora, para jodernos a todos… pero he preferido decir la verdad, y es que 1) no tengo idea de cerdos y 2) no sé qué falla, si la matanza de aquel año o mi recuerdo. De todas formas, ahora el poema tiene unas dimensiones que no pretendía, y es el misterio de las matanzas en verano, y los cerdos… o muy flacos y demasiado gordos. Gracias. Un saludo.

  4. De nada. Me lo he inventado. Demasiada responsabilidad lo de las dimensiones del poema. Los cerdos mueren igual en verano o en inviernos, si lo haces bien. Un saludo.

  5. Qué bonito es siempre leerte, como las cosas bonitas que duelen.

    Me ha recordado a mi pueblo, a mi abuelo matando a un cerdo antes de que clareara el día bajo el sol atormentado de noviembre (mi abuelo lo hacía en un mes frío, no se por qué ni si se hace así)y yo, todavía dormida pero consciente y testigo de su asesinato y su grito ahogado. He visto sangrar a ese cerdo en tu poema. O quizás no era al cerdo.

  6. Yo no recuerdo absolutamente nada de la matanza. No sé si porque mi mente lo ha eliminado o porque llegué un poco más tarde. Sólo recuerdo un columpio chapucero.

    Bueno, por lo visto es mejor matar al cerdo en invierno, así que es mejor en noviembre que el verano… mira los comentarios de arriba.

    Muchas gracias, me alegra que te haya gustado.
    Un beso.

  7. Y yo feliz de que todo desaparezca cuando te pasas por aquí, que me da una alegría que no sabría explicar y que te parecería exagerada si te la contara. Yo un día te voy a abrazar… eso lo sé…

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