Trencar un silenci poètic

Pedro Fernández Cuesta

no estan els immigrants sota casa cridant i rient,
ja no parlo als meus poemes de les seves veus
ni de com puja el soroll de Barcelona pel meu balcó

no visc al carrer del cel amb vertigen i pressa
i quan surto ja no hi és la cantonada amb un pessic
ni el teatre on aquell primer dia t’esperava
impacient i nerviosa

però ara floreixen els arbres de l’església
i el seu petit jardí dóna la benvinguda a un sol
que em recorda a tu

hi ha coses que canvien sobre la marxa i amb pena:
les cases, el sofà on faig la migdiada,
els llibres, les parets on reposen els quadres
que mai no penjo per no fer un forat
(defectes de la provisionalitat)

però n’hi ha d’altres que no ho fan mai:
el teu cafè sempre crema més que el meu,
el teu primer glop al sopar sempre és llarg,
quan t’adorms sents una petita culpabilitat per fer-ho abans que jo,
et comento sempre els partits de futbol mentre els veiem
i em queixo sempre del mateix jugador,
juguem com nens que no tenen por ni memòria,
nens que no coneixen la guerra ni la set,
nens imperfectes que riuen de petiteses

és cert,
tot canvia al meu voltant,
i aquella casa ja no existeix si no és al meu record
de la mateixa manera que no existeixen aquells que vam ser tu i jo creant records
com màquines
per a moments de nostàlgia com avui

però hi ha d’altres que afortunadament no canvien

sempre t’acabo escrivint un poema
passi el temps que passi en silenci

Un pensamiento en “Trencar un silenci poètic

  1. TRADUCCIÓN

    no están los inmigrantes debajo de casa gritando y riendo,
    ya no hablo en mis poemas de sus voces
    ni de cómo sube el ruido de Barcelona por mi balcón

    no vivo en la calle del cielo con vértigo y prisa
    y cuando salgo ya no está la esquina con un pellizco
    ni el teatro donde aquel primer día te esperaba
    impaciente y nerviosa

    pero ahora florecen los árboles de la iglesia
    y su pequeño jardín da la bienvenida a un
    sol que me recuerda a ti

    hay cosas que cambian sobre la marcha y con pena:
    las casas, el sofá donde echo la siesta,
    los libros, las paredes donde reposan los cuadros
    que nunca cuelgo para no hacer un agujero
    (defectos de la provisionalidad)

    pero hay otras que no lo hacen nunca:
    tu café siempre quema más que el mío,
    tu primer trago en la cena siempre es largo,
    cuando te duermes sientes una pequeña culpabilidad por hacerlo antes que yo,
    te comento siempre los partidos de fútbol mientras los vemos
    y me quejo siempre del mismo jugador,
    jugamos como niños que no tienen miedo ni memoria,
    niños que no conocen la guerra ni la sed,
    niños imperfectos que ríen de pequeñeces

    es cierto,
    todo cambia a mi alrededor,
    y aquella casa ya no existe si no es en mi recuerdo
    del mismo modo que no existen aquellos que fuimos tú y yo creando recuerdos
    como máquinas
    para momentos de nostalgia como hoy

    pero hay otras que afortunadamente no cambian

    siempre te acabo escribiendo un poema
    pase el tiempo que pase en silencio

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s