A poc a poc i amb molta confiança

Nana en la ventana, Gloria Torner

escric un conte en que unes sabates
van sense cordons i potser a la jaqueta
li balla un botó de color marró

a les sabates els hi cau un espagueti a sobre
encara calentet

ja s’han trobat, pensaràs
quan el llegeixis

i després també hi ha un ratolí, que va sortir
de sa casa només per veure què era aquell soroll
com d’estar aspirant un bon plat de pasta
i la salsa de tomàquet t’esquitxa les galtes
formant-te unes pigues de mentida, ben vermelles

al conte hi ha una nena que ha de provar
si la pasta està ja feta o si encara queda
i la sabata, en un primer moment vella i còmoda,
vindrà a ser una boteta del número, potser, trenta

l’espagueti li cau de la cullera abans de tastar-lo
perquè està pensant en com viatjar al sol

l’espagueti vol ser un cordó
diguem, comestible

però està tou, no es pot fer el nus, encara
i es queda allà, sense cordar, lligat
ficant-se pels foradets de la bota del número trenta
pensant que no s’hi està malament, ben mirat

ja l’han llegit, pensaré
quan ens trobem

Un pensamiento en “A poc a poc i amb molta confiança

  1. Traducción:

    escribo un cuento en el que unos zapatos
    van sin cordones y quizás a la chaqueta
    le baila un botón de color marrón

    a los zapatos se los cae un espagueti encima
    todavía calentito

    ya se han encontrado, pensarás
    cuando lo leas

    y después también hay un ratón, que salió
    de su casa sólo para ver qué era aquel ruido
    como de estar aspirando un buen plato de pasta
    y la salsa de tomate te salpica las mejillas
    formándote unas pecas de mentira, muy rojas

    en el cuento hay una niña que tiene que probar
    si la pasta está ya hecha o si todavía queda
    y el zapato, en un primer momento viejo y cómodo,
    vendrá a ser una botita del número, quizá, treinta

    el espagueti se le cae de la cuchara antes de probarlo
    porque está pensando en como viajar al sol

    el espagueti quiere ser un cordón
    digamos, comestible

    pero está blando, no se puede hacer el nudo, todavía
    y se queda allí, sin abrochar, atado
    metiéndose por los agujeritos de la bota del número treinta
    pensando que no se está mal, después de todo

    ya lo han leído, pensaré
    cuando nos encontremos

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