Veintidós años no dan para casi nada

Model, or Three Studies, Vilhelm Hammershoi

Veintidós años y ya oigo como dicen
que todavía soy demasiado joven
que me queda tanto por vivir
me queda tanto por vivir
pero tengo una verdad adentro de mí
que me revela el secreto de lo poco que sé
no conozco el hambre ni la pena todavía
aunque sepa medir la tristeza
en los días de verano que no corre el aire
me gusta mirar cómo duerme mi hijo
hasta que recuerdo que nunca tuve uno
voy detrás de mujeres que fueron grandes
y tengo como guía un libro y un cuaderno
demasiado joven para que pueda disculparme
demasiado joven para que mienta de verdad
para que sepa qué es lo que quiero
pero sé lo que no quiero y es ser siempre
demasiado joven para cualquier cosa
para que me sienta extraña entre la gente
y me miren como si tuviera que lamentar
que mi piel todavía sea lisa y suave
que sea ingenua unas veces y otras tozuda
que la enfermedad del tiempo me pise
pero no me ahogue con demasiada fuerza
disculparme porque todavía me queda tanto
por aprender y que esté dispuesta
por creer que sé de dónde vengo
aunque no sepa el camino a escoger
no voy a decirle nada al mundo que no sepa
pero voy a hablar aunque sea sordo
para decir que veintidós años son los suficientes
para saber que todavía no aprendí
a ser demasiado vieja para no darme cuenta

9 pensamientos en “Veintidós años no dan para casi nada

  1. Alfaro: ¡eso me temo! Unas veces creo que soy capaz, otras me da pánico intenerle el bocado al mundo… y ello se hace escurridizo. Pero gracias por el comentario.
    Un abrazo.

  2. Tienes hijos, aunque no los que tú dices. Detras de cada historia que nos cuentas hay un hijo que debe hacer su camino por ahí.
    Un beso

  3. Conocí a alguien muy especial que a esa edad se había casado y tenido una hija, que a esa edad los había perdido a ambos. En algunos casos esos veintidós años representan una vida cumplida. Depende de cómo te lo digan, pero de verdad no debería haber prisa por aprender y sí tiempo para elegir lo mejor.

    Besos, Fusa.

  4. Marcelo: supongo que hay mujeres que nacen ya preñadas de hijos, aunque después nunca lleguen a tenerlos. Me gusta lo que me dices.
    Un abrazo.

    Isabel: intentaba con él dejar de esconder, aunque siempre bajo el verso queda algo enterrado y, como dices, da más de sí de lo que en un principio se pretendía.
    Un abrazo.

  5. Wara: me dan ganas de escribir un cuento sobre esa persona especial, Wara. ¡Tengo unas grandes tentaciones de hacerlo, y no creo que pueda resistirme a ellas!
    Supongo que sí, que siempre es depende de cómo se diga…
    Un abrazo y gracias.

  6. Wara: no sé en qué se parecerá a esa mujer de la que hablaste, pero intentaré hacer el cuento, a ver qué chispa sale de tu realidad y mi ficción.
    ¡Gracias!

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