Para no huir de nadie

La primera palabra límpida, Max Ernst


Para Bel,

porque su huida

me sabe a encuentro


I

Diría que por esos motivos

por los que tú huyes de ti
yo voy en tu búsqueda.
Por palabras como
madreselvas y almendros
yo me desplazo ignorante
por el tiempo y el espacio
sin apenas moverme,
por palabras vedadas
como perros y alambradas
que esconden el miedo
y la venganza.
Y sin embargo
tú estás huyendo de ti
sin moverte demasiado
dejándote alcanzar
por palabras prohibidas
y yo por ellas
vengo a tu encuentro.

II

No lo creas tanto:
que las palabras son libres
que no tienen dueño
que con cada una de ellas
nace algo.
El qué, todavía es un
misterio o un milagro.
También hay palabras
que se sujetan,
que se mantienen sujetas,
como se ata una bicicleta
a una farola que parpadea
en medio de la noche,
también hay palabras
que se quedan para siempre
en un lugar
y ya para nunca pueden rescatarse.
También está la palabra
gigantesca, por ejemplo
–qué simple o vulgar-
que ya nunca más podremos
usar por separado.
O hacerla servir.
Una estupidez.
Es una estupidez.
Las palabras no nacen
para estar sujetas
a un recuerdo.
Y sin embargo,
sin embargo
ahí están:
junto a la farola,
junto a tu cadera,
junto a mi boca
que ya no me pertenece
desde hace tanto.

20 pensamientos en “Para no huir de nadie

  1. ¡Ah, Fusa! Gracias mil. No sé qué decir, de verdad que no hay palabras cuando el corazón se pone a saltar de gratitud. Per tú, ya te lo dije, a ti sí que las palabras te obedecen no sólo sin rechistar, sino contentas y agradecidas por su servidumbre y cada vez con mayor perfección.

    Un abrazo inmenso y otra vez agradecido, reina.

  2. Bel M.: ayer cuando te escribí ese comentario no pensaba hacer nada con él. Pero hoy se me ha ocurrido el segundo poema y he pensado que, sin ti, sin tu huída, sin lo que subiste ayer a las amapolas, no existiría. Los dos te los debo. Y, por lo tanto, los dos te los regalo. No quería ir a decirte que tenías esto aquí y andaba como una tonta de tu blog al mío, ay, ay, lo verá o no, cuándo, será la primera o no. Y ya estás aquí. Me alegra que te gusten las palabras y también la imagen. Cuando la he visto he pensado que no sólo le iba bien a lo que vendría debajo, sino que esas bolitas rojas bien podrían ser amapolas o cerezas (la primera entrada que te leí era aquella de los gatos y las cerezas y Clarice, ya ves). En cualquier caso, no he dudado.
    Un abrazo enorme.
    Y gracias por la parte que me toca.

  3. No conozco a Bel, pero si es merecedora de tamaña poesía,iré a visitarla de la mano de tus palabras.

    Mil besos,Fusa!

  4. Rayuela: anda, ya lo verás, verás como sí, que en cuanto pises las amapolas, además ahora en octubre, te quedarás atrapada por no sé qué aroma y color. No es merecedora de estas palabras, se le quedan cortas, pero cada uno se sirve de lo que puede. Espero que sea grata la visita: yo aventura que para ambas.
    Un abrazo, Rayuela.
    Un beso.

  5. Magnolias en el jardín: vaya. No sé qué decir. Adiós a las ideas por un rato, pues.
    Muchísimas gracias, Magnolia. Bienvenida a los fragmentos de interior, por supuesto, y además qué manera de entrar, por qué puerta te habrás colado que no has hecho ruido y de pronto has levantado un viento tan amable.
    Sigo sin saber qué decir. Pero muchas gracias, de veras.
    Un abrazo.

  6. Y sin embargo, ahí están, Fusa, para ti, para que las mimes como tú sabes, para que parezcan desatadas cuando no lo están y viceversa. Y por eso, Bel, y todos, te estamos muy agradecidos.
    ¡Lindísimos regalos, poeta! :)

  7. Y aquí estoy… hablando de lo mismo que tú pero en otro idioma… de la palabra pero hecha sonido, la palabra dicha con la voz hablada…
    Palabra al fin…
    Pasaré por el blog de Bel M, de seguro se merece lo que le has escrito!
    Besos

  8. Querida Fusa: hacía tiempo que no te leía (no pienses que no quería; simplemente necesitaba suficiente tiempo) y ya lo he hecho. Magnífica, como siempre. Creo que me perdí las últimas entradas de Belfondo (deliciosas, supongo, como todas) y alguna más cuando has cambiado de bitácora. Por supuesto, seguiré leyéndote. Es un placer.

  9. ohhhhhh qué bien!! soy tu seguidora 11!!! :) me fascina el cuadro, y tus palabras gigantescas, sujetas y libres… un beso bien grande!! y muy feliz fin de semana!! :)))

  10. Emiliakus: Y lo sigo diciendo, Emi, no me encuentro cómoda con los versos. Sin embargo, me vienen como un chispazo, los escribo en cinco minutos y no los cambio para nada, porque no sé cómo hacerlo. Me salvan el momento, pero ya está.
    Muchas gracias.
    Un beso.

    (*: eso sí, aunque sean escapadizas, aunque se aferren a recuerdos, aunque no sean libres… las mimo. Las cojo y las coloreo y las hago mías y si se resisten hago como que no me doy cuenta.
    Un abrazo.

    Miriam: la palabra con voz, madre mía, qué peligroso. El otro día leí la última entrada de Bergai: la voz es de uno y sólo de uno. Y escucharse, qué horror, no reconocerse. Me pasa también con lo escrito que, con el tiempo, no me reconozco, pero es menos agresivo que la voz.
    Un abrazo. Espero que disfrutes de las amapolas.

    Guarismo: muchas gracias por pasar por mi casa nueva, Miguel. Me alegra mucho verte por aquí. Espero que este show, aunque ya no sea un show en toda regla, también te guste y te sientas cómodo. Aquí siempre puedes volver, sea cual sea el tiempo que haya pasado.
    Un beso.

    Galiciamaravillas: el cuadro lo he conocido después de escribir estos dos poemas. Y me parece que le va como anillo al dedo y, sí, los colores son espectaculares. Me alegro de haber descubierto esta primera palabra límpida. Y también de que me sigas.
    Un abrazo.

  11. Cierto, las palabras no nacen para estar sujetas a un recuerdo, al menos no sólo para eso, nacen para sublevar, para conquistar corazones tercos, para dibujar con dedos en una conocida y desconocida piel. Bello homenaje!

  12. Malvada Bruja del Norte: y sin embargo ahí se quedan muchas de ellas, amarradas a un recuerdo. No sé cómo se las apaña el pasado y la nostalgia, pero así es, se quedan paralizadas.
    Un besote.

  13. No creáis, por favor, ni Bel ni tú, que esta maravilla se me pasó por alto, porque no fue así, y aprovecho esta “interactividad” del momento (gracias, gracias, gracias) para decírtelo directamente, aunque ahora mismo no pueda comentar más, porque no puedo, porque me es difícil, la poesía está… es una especie de purgatorio o algo así, he sido yo que la he expulsado, un poco por rabia, un poco por miedo, un poco porque lo necesito, un poco porque me dan rabia algunas cosas que me pasan ahora y un poco por nada. Así que no puedo hacerlo, aunque me encantaría. Lo que sí puedo hacer es decirte a ti, y decirle a Bel, que hay encuentros que son imborrables y en la mayoría de los mismos sois ambas protagonistas.

    Te quiero

  14. Gloria: a mí ya me parece un regalo que hayas comentado en tantas entradas, te he visto en la ciudad sinnombre, y he pensado: ya está aquí, porque se te huele el rastro, y te encuentro aquí, entre Ana María y cuentos y la infancia y muchas cosas, así que te lo agradezco, porque sé lo que cuesta reengancharse a tantas cosas. Un poco por todo y un poco por nada. No hace falta que digas nada, estás aquí, has dejado tu huella aun sin hacer falta, ¿qué más podemos pedir? Yo creo que ya está, que es suficiente. Y te doy las gracias.
    Ese encuentro sería inolvidable y maravilloso. Cuando vengas a tu casa -ésta-, ya sabemos lo que tenemos que hacer. ¡Y ya estoy impaciente y sólo ha venido a mí la idea!
    Un abrazo, preciosa.

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