El Chico Que Leía Demasiado

Anoche y hoy bien temprano leí “Mujer sin hijo”, de Jenn Díaz.
Lo primero de todo: la contraportada, para que os situéis los que no conocéis la historia.
“En una sociedad distópica en la que se presiona desde las instituciones por cuestiones demográficas para que las mujeres tengan hijos, ‘Mujer sin hijo’ narra las vivencias de tres chicas jóvenes conectadas por la sangre y por el destino, a las que la maternidad en potencia o en acto, transforma.
Con un tono que se desplaza entre la melancolía y el desasosiego, y un estilo narrativo sencillo pero absorbente, la novela nos permite acompañar a las protagonistas más allá del miedo. Su voz, la voz de todas estas mujeres, opera en nuestras consciencias como ya lo hicieron ‘Michael K’. (Coetzee) o los chicos de ‘Nunca me abandones’ (Ishiguro).”
Tres mujeres sin hijo: Rita, Julia y Mónica. Me quedo con la vitalidad de la primera, el dolor de la segunda y la fuerza de la tercera. Me llamó muchísimo la atención la diversidad de personajes femeninos (y los múltiples guiños literarios), totalmente diferenciados y la voz propia de cada personaje. Aprecio realmente cosas como esa, porque enriquece muchísimo la novela. Creo que eso es a lo que llaman TALENTO.
“Mujer sin hijo” me recordó a “Kallocaína”, de Karin Boye (salvando las distancias). Me recordó también, cómo no, a la reforma que quizá se avecina. Me recordó la alegría que me produjo saber que “Es un decir” aparecerá en Lumen.
Pienso que si este libro se hubiese escrito hace muchos años o quizá por una escritora famosa… pongamos Carmen Laforet o Carmen Martín Gaite hoy sería un libro consagrado. De todas maneras, no me cabe duda de lo que será.
Esto tiene que ver con que muchas veces he pensado qué pondría en la contraportada de un libro si —oh, imaginando— me lo pidiesen.
Bien.
Pues esto es lo que pondría en “Mujer sin hijo”:
«Jenn Díaz pertenece ahora al canon literario español».
Nada más
y nada menos.
(y no exagero).

2 pensamientos en “El Chico Que Leía Demasiado

  1. Tiene muy buena pinta el libro; espero leerlo. El ambiente que describes parece interesante para una obra literaria, aunque me parece que la tendencia global (peculiaridades carpetovetónicas aparte) sería más bien hacia que se generalizara un control de la población drástico al estilo de China, en donde estuviese muy mal visto tener más de un hijo, e incluso se mirase por encima del hombro a quienes tuvieran uno.
    Saludos

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