Diarios (29/3)

“Sobre mí se han publicado tantas mentiras desvergonzadas y tantas invenciones infundadas que si tuviera que preocuparme por eso hace tiempo que estaría bajo tierra. Hay que consolarse pensando que con el paso del tiempo la mayor parte de las insignificancias caen en el olvido”. Con esta cita de Albert Einstein abre Leni Riefenstahl sus Memorias.  
“Esta voz aferrada a consonantes. Este cuidar de que ninguna letra quede sin enunciarse”. Esta es Alejandra Pizarnik en 1962. En 2013, cincuenta y un años después, tenemos publicadas las letras sucias de Alejandra Pizarnik. ¿Qué quiere decir?
La primera vez que advertí que los padres que pierden a un hijo no tienen ningún nombre para autodenominarse fue con Más allá del tiempo, de David Grossman. Segundo libro que escribía sobre el doloroso proceso de superar —tratar de superar— la muerte de un hijo, el propio padre deshijado —ni viudo, ni huérfano, ni nada— nos dice que la escritura de la novela era, precisamente, porque si no no podía entender que se le hubiera muerto un hijo.

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