A medida que avanzo en el relato de mi vida me pregunto si no estaré siendo de-masiado generosa con quien no me ha dado muestras de merecerlo. Esta narra-ción no es otra cosa que información y más información, y el lujo de conocer lo que Criatura es en otros lugares: porque ella, igual que ustedes, muda de piel. Y quizá otro día me atreva a deshacer tan compleja idea, pero no será hoy, que debo hablar de otros acontecimiento no menos importantes —los que a mí y al Señor Albero nos ocurren, en solitario.