Un agujero por el que cae la vida

Antes de contaros nada, me gustaría agradecerle a Ainize la lectura de este libro. Después de haber buscado muchísimo “De las cornisas”, la primera novela de Celso Castro, y de darme contra el muro de las novelas descatalogadas, me lo consiguió. Todavía no sé cómo, pero no importa.

sé que aquí, sobre el papel,
mi vida vale tanto como la tuya,
y las dos: nada
DE LAS CORNISAS, celso castro
A menudo escuchamos que el orden de los factores no altera el producto, y si el producto esta vez es la obra completa (publicada) de Celso Castro, estamos totalmente de acuerdo. Descubrir un autor por su última novela y trepar en el tiempo es muchas veces un riesgo que no todos estamos dispuestos a asumir: si empiezas por el final, probablemente habrás empezado por lo mejor. En el caso de Celso Castro, hacer el orden inverso me ha ido llevando por diferentes caminos que se iban comunicando y haciendo de su universo un lugar habitable. Con la lectura de “el afinador de habitaciones”, “astillas” y su relato dentro de la antología “Mi madre es un pez” pude descubrir la muy trabajada y fluida voz de su primera persona. En cambio, “Dos Noches”, “el cerco de beatrice” y “De las cornisas” me ha dado pistas de cómo Celso Castro escribe desde otros registros y voces. Mezclando tercera y primera, o sólo en tercera, la personalidad de este autor de A Coruña no merma ni desaparece.
En cualquiera de los casos del orden en que sean leídos los cinco libros de Celso Castro, estamos ante un despliegue de personajes y situaciones. Con puntos en común que forman parte de la realidad del escritor, la información se nos va dosificando por entregas. De la misma manera que en “Dos Noches” podíamos intuir la voz que después encontraríamos en “el afinador de habitaciones” y “astillas”, en “el cerco de beatrice” estamos ante los personajes que se van a encontrar ocultos entre las páginas de “De las cornisas”. Pero no es así, no se va deshilando en la obra de Celso Castro, sino que el autor empieza por el principio y empieza a tejer con mucha precisión. Cronológicamente, que “De las cornisas” esté firmado por M. de Verganza y no por Celso Castro, no tiene mayor misterio que el hecho de que el autor quiso publicar con pseudónimo. Anticronológicamente, M. de Verganza es un personaje más del ideario de Celso Castro, y cobra todo el sentido del mundo. ¿Por qué M. de Verganza?
En “el cerco de beatrice” M. de Verganza es un marqués, el último de su familia, que, poeta y confuso, está escribiendo una novela. Esa novela que uno desearía leer y de la que sólo se habla, es “De las cornisas”. Así, si hubiera leído en el orden adecuado, primero habría conocido la obra del marqués y después al marqués. En mi caso, que podría ser el caso de los futuros lectores de Celso Castro, puesto que la primera novela está descatalogada y mientras se consigue uno no puede dejar de sumergirse en los libros más accesibles (como los publicados por la editorial catalana Libros del Silencio), primero conocemos a M. de Verganza, y conocemos a Andrea y a Dep, y todas sus circunstancias. Hacemos a M. de Verganza nuestro, lo colocamos en un lugar privilegiado de nuestros conocidos literarios, y después Celso Castro nos ofrece la posibilidad de leer el texto de un amigo, que ya no es él, que es el marqués, un antiguo y viejo compañero que casi teníamos olvidado.
De todos modos, sea quien sea el que firme en la cubierta, la impronta de Celso Castro deja tras su escritura trocitos de pan que nos recuerdan por qué admiramos tanto su literatura y qué fue lo que nos atrapó. Con esos guiños que se van transmitiendo de libro a libro, este autor tan privilegiado de mi biblioteca consigue hacerme sonreír o hacer una mueca de tristeza en una misma página, y devolver al origen una historia que parecía inacabada. Lo que nos cuenta Celso Castro es la vida, y en sus finales no puede haber nada que se cierre si no es con la muerte, y esa misma muerte lo que hace es abrir otra puerta. Y todas esas puertas que uno creía herméticas en un libro, se abren en el siguiente o en el anterior, depende del orden en que sean leídos, y el producto, que es el don que tiene Celso Castro para contar la vida, no se altera. No es una lectura convencional, y muchas veces no es sencilla ni amable, pero todo su encanto reside en una segunda capa de comprensión que, una vez la has traspasado, no encuentras la manera de deshacer el hechizo. La magia que hay en las páginas que Celso Castro nos ofrece no es nada fácil de encontrar en la literatura nacional actual, así que seguiremos esperando nuevos libros que escondan nuevos secretos y desvelen antiguos misterios. En las páginas de “De las cornisas” podemos encontrar que el hombre es un agujero por el que cae la vida, y yo no sería capaz de encontrar una mejor descripción para lo que encierra la literatura de Celso Castro.

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